Luis Martínez es un productor cañero que explota un campo en La Ramada de Abajo, al Noreste de Tucumán, cerca del límite con Santiago del Estero. Realizó un balance sobre la actividad cañera para LA GACETA Rural.
- ¿De qué manera se están preparando para la zafra 2014, haciendo riego y fertilización?
- Riego no se hace, porque no hay agua ni infraestructura.
Además, llevamos dos años seguidos de sequía. Y en cuanto a la fertilización, nosotros -y muchos otros productores de la zona- ya la hicimos hace un mes atrás. Teníamos pronósticos de que en nuestra zona habría lluvias, así que fertilizamos”, resumió.
- Falta mucha agua en el campo.
- Debo recordar que venimos de sufrir, de soportar, una sequía muy severa. Pasaron más de cuatro meses sin llover; el agua caída fue muy insuficiente, casi ni mojó el perfil del suelo. Y las heladas sumaron más perjuicios.
Esperamos que aparezcan y se produzcan lluvias de calidad (que duren mucho tiempo) y en cantidad (muchos milímetros).
- La falta de financiamiento es una de las columnas más débiles que tienen, hoy, los productores cañeros.
- El pequeño productor prácticamente no existe, si es que no está unido integrando una Cooperativa o una Asociación con sus pares. El pequeño productor hace tiempo que desapareció del financiamiento.
En 1930 se armó la colonia de agricultores que es la Cooperativa Unión y Progreso de La Ramada de Abajo. Pasó mucha gente, trabajó mucha gente, muchos agricultores, y muchos cayeron.
Antes, con 50 hectáreas se podía sostener a una familia. Hoy necesitamos trabajar a una mayor escala.
- ¿Qué balance puede hacernos sobre la zafra 2013?
- Respecto de la zafra 2013, en nuestra zona toda la gente, con gran esfuerzo, levantó su producción y limpió los campos. Es lo mejor que se hizo, porque así podemos encarar 2014 con un campo limpio; distinto hubiera sido el panorama futuro, casi desastroso y terrible, si con las pocas lluvias caídas teníamos los campos sucios y sin posibilidad de absorber el agua de lluvia.
- Confían en que el clima les de una mano.
- Esperamos que la naturaleza nos beneficio con más y mejores lluvias. Por eso elegimos esta profesión de ser agricultores.
Pero enfrentamos un panorama difícil sin agua suficiente. Confiamos en la naturaleza.
En Tucumán las lluvias se registran entre noviembre y abril de cada año. Después está la seca, durante ocho meses del año, donde no tenemos nada de lluvia.
Ya fueron dos veranos seguidos sin lluvias, a lo que le sumamos un invierno, como el de este año, que fue muy duro.
Todo esto conforma un panorama que dejó al sector cañero en un contexto de desastre.
- ¿La zafra de este año fue decididamente mala?
- Esta fue una zafra complicada. Sin dudas que hubiera sido mejor cosechar antes de la fecha en que lo hicimos finalmente, pero fue una cosecha tardía, porque se sumaron las condiciones climáticas a la falta de agua en los ingenios.
- ¿Dejaron algún tipo de cobertura en los campos?
- Después que terminamos de cosechar, recién comenzamos a pensar e iniciamos las tareas para preparar los abonos y herbicidas. Y también diseñamos nuestros trabajos con la labranza cero.
Por supuesto, que dejamos en los campos los despuntes y los restos que dejó la cosecha.
- ¿Los resultados de la zafra cañera dependen de la tecnología?
- Usamos la tecnología actual disponible en cultivos y buscamos la renovación del cañaveral de manera permanente.
Pero el futuro de las plantaciones actuales dependerá de que llueva, para que volvamos a tener, un cañaveral bueno, como lo fueron desde hace dos años para atrás. Las cosechadoras y los agroquímicos también están, y la tecnología también está en los campos de Tucumán. Hace dos años, la producción fue buena y la cosecha excelente. Tenemos problemas (más allá de los precios) porque falta agua de lluvia.